TIPS PARA LOGRAR

UNA DUCHA PERFECTA

Todas las duchas no son iguales. Sí, el agua y el jabón harán el trabajo, pero si sabés cómo ducharte de la manera correcta y aprovechar al máximo las posibilidades que te brinda esta lluvia casera, saldrás de ella siempre con la piel radiante y el cabello brillante: ¡todo está en la técnica! Podés optimizar tu aspecto con estos simples consejos. ¡Te invitamos a empaparte en el tema! 

LA TEMPERATURA DEL AGUA. El agua tibia (35-37º, más o menos a la temperatura del cuerpo) es lo mejor para que una ducha sea cómoda sin resecar tu piel, ya que si está muy caliente le quita sus aceites naturales. Probá el agua con la mano y cuando la sientas tibia, ahí podés proceder con la ducha.

CEPILLÁ TU PELO ANTES DE MOJARLO. Un buen cepillado previo evitará que tu pelo se enrede aún más cuando se moje. Antes de meterte en la ducha, trabajá en tu pelo para deshacer cualquier enredo, comenzando por las raíces y abriéndote camino hacia las puntas. Después de la ducha, volvé a cepillarlo suavemente. Otro tip: los cepillos de plástico son mejores para tal fin porque tienen múltiples cerdas

APLICÁ SHAMPOO A FONDO. Al lavar con shampoo, asegurate de distribuir el producto de manera uniforme, no solo en la parte superior de tu cabeza. Poné un poco en la palma de ambas manos y distribuilo bien por todos lados. No descuides la nuca, especialmente si tenés el cabello largo, ya que puede ser la zona más grasa. Una vez aplicado, masajeá tu cuero cabelludo al menos 30-60 segundos antes de enjuagar: el pelo sucio siempre engrasa la raíz, y limpiar bien el cuero cabelludo te asegura un cabello limpio y elástico. Como beneficio adicional, el masaje en el cuero cabelludo causará un flujo sanguíneo adicional que, a su vez, puede estimular el crecimiento adicional del pelo.

ENJUAGATE EL PELO CON AGUA FRÍA. El agua tibia abrirá la cutícula del cabello y el agua fría la volverá a sellar, produciendo así un cabello brillante. Tip: si tu ducha tiene una manguera desmontable, podés enjuagarte el pelo con agua fría sin exponer el resto del cuerpo

ACONDICIONADOR, LO JUSTO Y NECESARIO. Dejar este producto en tu pelo durante mucho tiempo no hace diferencia en el resultado. Los efectos de los acondicionadores son instantáneos porque cuando llegás a ese paso, tu cabello está hinchado por las moléculas de agua, por lo que el acondicionador no puede penetrarlo todavía más.

OJO CON LAS ESPONJAS. El jabón en barra es higiénico y puede compartirse si es necesario, pero una esponja no lo es. Puede albergar bacterias, moho, hongos y otras cosas desagradables. Si usás esponja, dejá que se seque por completo todos los días y reemplazala con frecuencia. La mayoría de los dermatólogos aconsejan deshacerse completamente de la esponja, pero si no podés imaginar tu ducha sin espumita, reemplazala mensualmente.

NO FROTES DE MÁS. La exfoliación tiene muchos beneficios, como la eliminación de células muertas de la piel y la promoción del crecimiento de otras nuevas. Si bien esto es bueno para tu piel, es importante no exagerar: exfoliá solo una o dos veces por semana, de lo contrario la fricción puede erosionar la piel, desprotegerla e irritarla. Ojo: el afeitado de piernas cuenta como exfoliante, así que no lo hagas muy agresivo ni muy seguido.

HUMECTAR ENSEGUIDA. No bien salgas de la ducha, aplicá tu loción humectante enseguida. Esto sirve para “fijar” el agua en la piel e hidratarla bien, dándole un aspecto espléndido.

REALIZÁ UN BUEN SECADO. La humedad siempre es foco de patologías como los hongos o la dermatitis. Así que secate muy pero muy bien, sobre todo las zonas sensibles: axilas, genitales y pies.

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