TIPS PARA BAÑAR A

TU PERRO FÁCILMENTE

Bañar a tu perro no requiere mayor ciencia, claro. Pero hasta esta simple tarea se puede complicar si tu perro suele ponerse nervioso, por lo cual es una buena idea seguir un procedimiento consistente para facilitar las cosas y minimizar el estrés. Desde la preparación del baño hasta el secado, esta pequeña guía simplificará el proceso de baño tanto para vos como para tu mejor amigo.

Paso 1: prepará el escenario. Configurar el área de baño de antemano ayuda a producir un proceso suave y sin nervios. Primero, poné a mano todos los suministros necesarios (jabón, cepillo, toalla, correa, esponja, etc.). Una vez que todo esté al alcance, cubrí la palangana de plástico o la superficie que uses para el baño con una alfombrita de goma antideslizante, del mismo tipo de las que usás para la ducha. Esto hará que tu perro se sienta más seguro y evitará cualquier resbalón una vez que el agua fluya.

Paso 2: convocá a tu perro. Con una golosina saludable (trocitos de pollo o queso funcionan bien), invitá a tu perro a que venga a bañarse. Una delicada persuasión está bien, pero asegurate de no forzarlo. Si estás tratando con un animal terco y no quiere acercarse, ponele la correa al cuello para que sepa que es hora de que te haga caso. Luego, para meter a tu perro en la palangana o bien ubicarlo en sitio, colocá una mano debajo de su pecho y la otra detrás de sus patas traseras; si el animal es grande y pesado, pedile a alguien que te ayude. Y si le pusiste la correa, asegurala bien para evitar que se escape en medio de la limpieza.

Paso 3: ¡a mojarlo! Comenzá a mojar a tu perro desde la base de su cráneo hasta la punta de su cola, siempre usando agua tibia. Prestá mucha atención a las áreas difíciles de alcanzar, como las piernas, el pecho y la ingle. Debido a que el pelaje de los perros repele el agua, tené a mano un balde con agua tibia y una esponja cerca para mantenerlo mojado durante el cuarto paso. También podés usar la esponja para mojar la cabeza, ya que es facilita el proceso. Un detalle importante: tapá sus oídos con un poco de algodón; si les entra agua, esta puede provocarles irritaciones e e infecciones.

Paso 4: aplicá el champú. Usá champú especial para perros; evitá los productos para humanos y los detergentes, ya que su alta acidez puede alterar el sensible equilibrio del pH de la piel de tu perro. Si el animal tiene la piel seca, escamosa o grasa, consulta con su veterinario sobre qué producto es el mejor para sus necesidades. Comenzá a aplicar el champú en la base del cráneo de tu perro. Evitando sus ojos, masajeá haciendo espuma alrededor de su cabeza y el pecho. Al igual que hiciste con el agua, recorré su cuerpo con movimientos largos y suaves. Las instrucciones del champú varían, pero la mayoría aconseja dejar actuar el producto en el pelaje durante unos minutos. Mientras espera, hablale a tu perro, elogialo y seguí con el «masaje» si comienza a inquietarse.

Paso 5: enjuagá y repetí. Enjuagá bien a tu perro de la cabeza a la cola hasta que el agua salga clara. ¡Luego enjuagá de nuevo! Usá las yemas de tus dedos para separar su pelaje y asegúrate de que no quede ningún residuo de espuma en su piel.

Paso 6: ¡A secarlo! Hay dos formas básicas: con un secador o con una toalla. Para los perros asustadizos a los que no les gustan los ruidos fuertes, la última opción es la obviamente indicada. Si bien las toallas de baño normales funcionan bien, pueden ser un poco difíciles de manejar, de modo que un buen truco es usar un paño absorbente de esos que se usan en la cocina. Estos absorben el agua mucho más rápido que una toalla de baño, lo que hace que el proceso sea más rápido y más agradable para tu perro. Y a diferencia de una toalla de baño, se escurre completamente una vez saturado. Por otro lado, si el paño es suficientemente grande, también puede usarse como alfombrita antideslizante.

Paso 7: Dale vía libre. Desde la perspectiva de tu perro, ¡esta es una parte crucial de la hora del baño! Al salir corriendo y sacudirse, esto lo ayuda a deshacerse de cualquier estrés prolongado inducido por el baño, y le da la oportunidad de librarse de ese olor «jabonoso» que el animal considera extraño. Si el clima lo permite y tenés un patio, dejalo que corra por ahí para evitar que se frote con las alfombras y los muebles.

Paso 8: ¡premios, premios y premios! Entre cada uno de los pasos de este artículo, ofrecele a tu perro algún tipo de recompensa para mantenerlo calmo y confiado. Si se trata de una golosina saludable, unas palabras cariñosas o una palmadita en la espalda, un refuerzo positivo lo ayudará a asociar la hora del baño con una experiencia agradable.

TIP DIA: ¿Con qué frecuencia bañar a nuestro perro? Según la web mundoperro.net, el pelo de los perros cumple una misión protectora esencial para su piel, por ello el baño con agua y champú de forma frecuente está desaconsejado por los veterinarios y peluqueros caninos ya que pueden sufrir algunas enfermedades dermatológicas. Aunque la recomendación general es que sólo pueden recibir un baño una vez al mes, en el caso de los perros con el pelo muy largo este baño se podrá llevar a cabo cada 15 días. De todas formas, con un buen cepillado a diario, mantendrás limpio a tu perro durante más tiempo, y le evitarás tener que pasar por baños demasiado frecuentes.