TÁCTICAS PARA VOLVER

DE LAS VACACIONES

Tristeza, apatía, falta de motivación, irascibilidad, cansancio, desorden con los horarios o dificultad para dormir, todos síntomas de lo que se conoce como depresión postvacacional. No te preocupes: con estas sencillas pautas conseguirás que marzo se convierta en tu mes preferido.

Seamos honestos, si no dramáticos. el cierre de tus vacaciones puede ser una experiencia gratificante, emocional y un poco agotadora. La pasaste bien, viste lugares nuevos, conociste gente, probaste cosas ricas, tuviste mucho tiempo libre… luego de tanta novedad, podés encontrar cierto desasosiego al volver a casa y tener que reajustarte a tu habitual rutina. Pero todo tiene solución: te proponemos estas ideas para que el bajón de la vuelta, si aparece, ¡se tome vacaciones enseguida!

Preparate con antelación. Antes de salir de vacaciones, limpiá la casa tan a fondo como puedas. Guardá las cosas, hacé las camas, aspirá/barré/lustrá el piso, tirá la basura… Volver a un hogar impecable es un bálsamo para el humor: te ayuda a sentirte instantáneamente como un ser organizado y listo para volver a la realidad.

Acortá tu primera semana de vuelta en el trabajo. Si te es posible, tratá de reservar tu fecha de regreso para un lunes, martes o miércoles, de modo que tu primera semana de regreso en la oficina esté abreviada y no resulte tan dura: todo lo que tendrás que hacer es pasar unos días y luego tendrás todo el fin de semana para terminar de recargar baterías y readaptarte.

Date un día de recuperación. Siempre y cuando te fuera posible, reservate un día para descansar, lavar la ropa, reponer los alimentos en el refrigerador y abordar otras tareas, antes de retomar tu trabajo y tus habituales ocupaciones. Es un lujo poder consultar el correo electrónico tranquilamente, sin estar bajo la presión de todos que esperan una respuesta.

Manejá tus inquietudes. Viajar viene con cierta intensidad de la que puede ser difícil desconectarte. También tiene el efecto de «ralentizar» el tiempo, ya que a menudo hacés más cosas distintas en un solo día de lo que podrías hacer en una semana en casa. Al volver, la inquietud que podés sentir por no hacer algo «nuevo y diferente» puede ser muy frustrante. Esta inquietud por lo general desaparece dentro de tres a seis semanas; si tenés tiempo, tratá de realizar paseos o escapadas de un día en los fines de semana o feriados posteriores a tu regreso, hasta que se vaya esta inquietud.

Buscá más actividad. Al viajar, a veces te das cuenta de que no estás en la forma en que pensabas y, a medida que mejora gradualmente tu estado físico durante el viaje, caminando y moviéndote, podés notar la diferencia. Esto puede inspirarte, a tu regreso, a meterte en un gimnasio o practicar un deporte. Tener más actividad física no solo te mantendrá en forma hasta el próximo viaje, sino que también puede alejar cualquier bajón que pudiera asomar (e incluso alejar el peso extra que puedas haber ganado)

Repasá tus fotos de vacaciones. Usá tu tiempo en el micro o en el automóvil para ordenar y/o editar tus fotos, de modo que no tengas este gran proyecto pendiente cuando llegues a casa. Tener una colección ordenada y prolija de todos los momentos que realmente deseás recordar te permitirá revisitarlos en cualquier momento en que necesites un impulso, para que puedas sentir las mismas emociones positivas que en esos lindos momentos.

Mantené el contacto. No pierdas de vista a todas las amistades nuevas que has hecho por el camino. Seguro que la vuelta a la rutina les está afectando tanto como a vos y que esos compañeros de viaje estarán felices de que les recuerdes esos momentos juntos, porque están en tu misma situación.

Empezá a planificar tus próximas vacaciones apenas regreses. Tener otras vacaciones en el horizonte, incluso aunque falte todavía bastante tiempo, te puede ayudar a readaptarte: pensá en las cosas divertidas que te gustaría hacer en tu siguiente viaje e informate sobre ellas en tu tiempo libre. ¡Saber que hay algo muy divertido en el futuro iluminará tu día!

TIP DIA: Despacito y por las piedras. Un detalle a tener en cuenta al volver al trabajo es procurar no zambullirse enseguida en el ritmo habitual. “Lo aconsejable es retomar el ritmo progresivamente, no imponerse el rendimiento que se alcanzó previamente. Lo ideal sería (claro que se perderían días de vacaciones) volver dos o tres días antes del inicio de las obligaciones, estar en casa, recorrer la ciudad y entrar en la rutina de a poco”, dice Herbert Chappa, director de CETEM (Instituto de Terapias Cognitivas e Integrativas) en un artículo publicado por el diario El Día.