MANTENER ACTIVO A

TU GATO EN INVIERNO

El clima frío y los días más cortos hacen que sea más fácil para nosotros -y nuestras mascotas, claro- volvernos un poco perezosos en el invierno… Sin embargo, es importante mantenerse activo para mantenernos en óptimas condiciones, incluso cuando la temperatura desciende. A tal efecto, te dejamos estas sugerencias que ayudarán a que vos –y tu gato- no se queden en la cama hasta la primavera.

Hacé estimulantes las comidas. Tu gato puede adquirir sobrepeso fácilmente si todo lo que hace es comer una gran comida y luego irse a dormir todo el día… Podés evitarlo ocultando pequeñas porciones de alimentos en bols o platitos por toda la casa para que tu mascota los encuentre. El metabolismo de un gato funciona mejor cuando come varias comidas pequeñas al día: alimentarse de esta manera también aumentará su actividad física diaria y afinará su instinto de caza. Además, recientes estudios han demostrado que los animales disfrutan más de su comida cuando tienen que esforzarse para obtenerla.

¡Hacé que los premios sean divertidos también! Jugá a la escondida con alguna de sus golosinas favoritas. Empezá de modo fácil, mostrándole uno de sus juguetes y luego colocándolo en un lugar que pueda ver. Cuando logre alcanzarlo, dale una golosina a modo de premio y volvé a empezar. Cuando tu gato comience a comprender el juego, ahí podés hacer que el juguete sea más difícil de encontrar.

Que no falte el aerobismo. Hay disponibles una gran variedad de juguetes para gatos, desde plumas, ratoncitos y pelotas hasta casi cualquier cosa que cuelgue de una cuerda, los cuales son capaces de sacar a tu gato del sofá y hacerlo moverse: encontrá uno que ambos disfruten y hacé que corra, suba, baje y salte. Tip: si tenés un cachorrito, bastará con un ovillo de lana o una sencilla pelotita de papel; ¡incluso se divertirá tratando de atrapar la luz de una linterna!

Probá enseñándole algún truco. Al igual que los perros, los gatos pueden aprender trucos como venir, sentarse, buscar cosas y quedarse quietos también; hay que tener más paciencia que con los perros (los gatos son inteligentes pero más “rebeldes”), aunque enseñarles es definitivamente posible. Comenzá con una golosina que le guste a tu gato y practiquen durante 15 minutos al día. Una vez que el animal realice la acción deseada, tenés que recompensarlo inmediatamente para que asocie la comidita con la orden recibida.

Hacé de tu hogar una “’jungla para gatos”. Conseguile una torre para gatos (en cualquier veterinaria las tienen), construcciones de madera de dos o más pisos para que tu mascota aumente el espacio vertical en la casa. A los gatos les encanta subir a espacios más altos para observar mejor su entorno y las torres les dan nuevos rincones para explorar y lugares para relajarse. Por lo general, están recubiertas de material (soga, alfombras) que alienta al felino a rascar, para que no arruine los muebles al afilarse las uñas.

Gatera sí, excesos no. No a todos los gatos les gusta la hierba gatera, pero si al tuyo sí, este vegetal es una excelente manera de condimentar su vida ocasionalmente. La hierba gatera anima a los gatos a jugar más y también puede usarse para reforzar el uso de elementos específicos en una casa (como la mencionada torre nueva). Podés frotar un poco de gatera en la torre o algunos juguetes de vez en cuando para mantener las cosas interesantes. Pero atención: el uso excesivo de gatera puede causar que tu gato se aburra de ella, de modo que no hay que abusar. Como siempre, en caso de duda consultá a tu veterinario.

TIP DIA : Mantené a tu gato lejos del frío. En particular si vivís en zonas donde nieva o hace mucho frío, tratá de mantenerlo en casa y bien protegido. Para satisfacer su inclinación por los lugares cálidos, podés poner su almohadón o cuna cerca de una fuente de calor, según informa la web española Almonature. No obstante, si tu gato es de los que viven más fuera que dentro, procurá facilitarle un sitio seco, cálido y protegido para dormir. Por ejemplo, podés forrar el exterior de una caja de cartón con plástico grueso, e incluso rellenar su interior con mantas. La apertura de la caja debe ser bastante pequeña, de forma que se escape el calor lo menos posible. Por último, tratá de que siempre tenga a su alcance agua y comida, cambiándolas con frecuencia para evitar que se congelen.