LOS NIÑOS y las

TAREAS DOMÉSTICAS

Las tareas domésticas son beneficiosas para los niños por donde se las mire: no solo les enseñan nuevas habilidades, sino que además les muestran que las familias se basan en obligaciones mutuas y que sus miembros necesitan ayudarse mutuamente. La mejor manera de inspirar a los chicos es trabajar con su impulso natural para ser productivos, creativos y contribuyentes al hogar: te mostramos a continuación algunas formas de activar a tus hijos para que las rutinas caseras no sean forzadas sino agradables y entretenidas.

Recordales que ya son “grandes”. Si nunca antes le diste tareas de la casa a tus hijos, estos se preguntarán: “¿por qué mamá me hace ordenar mi cuarto o poner la mesa?”, de modo que es el momento de apelar a sus deseos de ser más adultos. Probá diciéndoles “Ahora que tenés 7 años, tenés más fuerza, más altura y más cuidado. Apuesto a que podrías levantar los platos de la mesa”.

Trabajen en equipo. Una forma simple y eficiente de hacer que la limpieza sea más divertida es hacer alguna tarea juntos. Podés poner de fondo sus canciones favoritas y convertir la limpieza del sábado en una gran fiesta bailable. Como beneficio extra, estarás allí para mostrar cómo se hace, por lo que es más probable que el trabajo se haga bien.

Sorteá las tareas. Si a tus hijos les gusta un elemento sorpresa, escribí distintas tareas en palitos de helado y hacé que cada niño elija uno. Los hermanitos pueden intercambiar sus elecciones, pero solo si ambos están de acuerdo. Podés incluso pintar los palitos de diferentes colores por habitación o tipo de tarea (verde = cocina o rosa = ordenar los juguetes), para que los niños sientan que están haciendo una elección.

Hacelos jugar. Convertí el «tiempo de cocina» en una fiesta, nombrando a un niño para ser chef y otro para ser DJ. El chef elige lo que le gustaría ayudar a preparar para la cena, como una ensalada o un puré de papas. El DJ elige qué canciones le gustaría poner como música de fondo. Luego, todos pueden bailar alrededor de la cocina mientras preparan la cena o más tarde lavan y secan los platos. Otras formas de promover el juego: lavar la ropa mientras juegan a ser robots o personajes de su película favorita, o celebrar un concurso de canto de habitación en habitación donde cada niño se turne para cantar una canción (¡en voz alta!) desde la habitación que está ordenando.

Inventales desafíos más difíciles. Evitá las recompensas porque, a la larga, esos sistemas en general no funcionan. En cambio, dale a los niños tareas que sean un reto; evitarles las tareas difíciles hace que las demás sean aún más aburridas. Si ya saben ayudarte a limpiar la jaula del hámster o la caja del gato, hacelo más difícil haciendo que la limpien ellos solos. Luego, desafialos a que lo hagan más rápido. Otro ejemplo: en lugar de hacer que tiren de las malezas en el jardín, entregales a tus jóvenes jardineros una palita o una carretilla y dejalos que hagan el trabajo más difícil de plantar flores o acarrear tierra. ¡Está bien si tus hijos sudan!

Cambiales las rutinas. Si tus hijos ya son más mayorcitos y los ves capaces, dejá que se turnen para planificar las comidas y preparar la cena al menos una vez a la semana, pero animalos a no hacer la misma comida dos veces en el mismo mes (a menos que sea una solicitud de cumpleaños). Esto les permite variar en la planificación y organización de las comidas, lo que hace que sea una actividad divertida en lugar de una tarea aburrida. También sirve permitir que tus hijos produzcan mezclas inusuales pero comestibles a partir de alimentos reconocibles. O bien, pediles que limpien la habitación de un hermano en lugar de la suya propia para variar.

TIP DIA: Alentalos siempre. Cuando a los niños se les permite participar en algo más grande que ellos mismos, el sentido de tener un propósito en la vida crece. Aunque hablen y actúen como si no quisieran contribuir a la familia, todos anhelan la sensación de sentirse importantes, necesarios y conectados con los demás. Alentalos y elogialos diciéndoles «Gracias por ayudar. Nuestra familia es un gran equipo». Chocá los cinco con ellos cuando tus hijos ayuden a pasear al perro o ayuden a doblar y guardar una montaña de ropa.