LA HORA DE ACOSTARSE

8 FORMAS DE HACERLA MÁS FÁCIL

Si sos mamá o papá de chicos pequeños, ya conocés el desafío de todas las noches: hacer que tus hijos se vayan a la cama… ¡y se queden allí! No es tarea fácil, pero es una de las cosas más importantes que podés hacer por ellos. A continuación te traemos algunos consejos para que esta ocasión cotidiana se vuelva cada vez menos problemática y más natural.

 

Cuando los niños no duermen lo suficiente, les cuesta más controlar sus emociones. Pueden ponerse irritables o hiperactivos, lo que no es divertido para nadie. Es importante hacer todo lo posible para ayudar a que tus hijos duerman lo necesario. No hay reglas estrictas para la hora de acostarse, y cada niño es diferente. Lo importante es construir una rutina que funcione para tu familia y seguirla. Aquí hay ocho maneras de empezar.

Hacer del sueño una prioridad familiar. Fijá horarios regulares para ir a la cama y para despertarse y procurá seguirlos, incluso los fines de semana. Se puede decir que los niños duermen bien cuando se duermen a los 15 o 30 minutos de acostarse, se despiertan fácilmente por la mañana y no se quedan dormidos durante el día.

Lidiar con los problemas. Estos incluyen dificultad para conciliar el sueño, despertarse a la madrugada, roncar, resistirse a ir a la cama, tener problemas para respirar o una respiración muy pesada al dormir. Es posible que también notes problemas en el comportamiento diurno. Si tus hijos parecen estar demasiado cansados, somnolientos o irritables durante el día, consultá con su pediatra.

Trabajar en equipo. Es importante discutir y acordar de antemano junto a tu pareja una estrategia de sueño para tus hijos y trabajar en equipo para llevarla a cabo de manera constante. De lo contrario, no podés esperar que los chicos cambien su comportamiento. Si los chicos tienen edad suficiente para entender, explícales el plan; si son muy chicos, usá fotos o dibujos para ayudarlo a aprender la nueva rutina, mostrando acciones como cambiarse de ropa, cepillarse los dientes y leer un libro.

Rutina, rutina, rutina. A los niños les encanta… y funciona. La rutina ayuda a tus hijos a aprender a tener sueño, al igual que leer en la cama a menudo pone a los adultos a dormir. También puede hacer que la hora de acostarse sea un momento especial. Eso ayudará a los chicos a asociar el dormitorio con sensaciones agradables. No existe una sola rutina para todos, pero en general, debe incluir todas las cosas que un chico debe hacer antes de irse a dormir, como cepillarse los dientes, ponerse piyamas y tomar un vasito de agua. Es posible que tu hija o hijo quiera leer un libro con vos, hablar sobre el día o escuchar un cuento. Sea lo que fuere que elija hacer, hacé corta la rutina (30 minutos o menos, sin incluir el baño) y ponete firme para terminarla cuando sea hora de dormir.

Un pequeño refrigerio nocturno. Los niños pueden necesitar más de tres comidas al día para mantenerse en funcionamiento, por lo que un pequeño refrigerio antes de acostarse puede ayudar a que sus cuerpos tengan combustible toda la noche. Las opciones saludables incluyen cereales con leche, galletitas de agua o una fruta (¡todo esto lo encontrás en DIA!). Evitá un sándwich, un pedazo de torta o algo más grande, especialmente con niños mayores, porque la panza llena puede interferir con el sueño.

Ropa y ambiente. Usualmente todos dormimos mejor en una habitación fresca pero no fría. Una regla de oro es vestir a tus hijos como te vestís vos, tomando en cuenta que los niños muy pequeños a menudo se quitan las sábanas por la noche y no pueden volver a cubrirse. Procurá que el dormitorio esté oscuro y tranquilo y que el nivel de ruido en la casa sea bajo. Si a tu hijo o hija no le gusta una habitación totalmente oscura, encendé una lamparita nocturna o dejá la luz del pasillo encendida y la puerta del dormitorio abierta.

Objeto de seguridad. La hora de acostarse significa separación, y eso puede ser más fácil para los niños si tienen un objeto personal, como una muñeca, un osito de peluche o una manta, que les darán una sensación de seguridad y control que los reconforta y tranquiliza antes de cerrar los ojos.

La del estribo. Los niños siempre pedirán una última cosa: abrazos, un vaso de agua, un viaje al baño, solo un cuentito más… hacé tu mejor esfuerzo para evitar estas solicitudes haciéndolas formar parte de la rutina de acostarse. Y haceles saber a tus hijos que una vez que estén en la cama, tienen que quedarse en la cama. Si leés un cuento más o dejás que sigan despiertos más tiempo «solo por esta vez», la rutina de acostarse que estás construyendo podría deshacerse.

TIP DIA: VIVIR DE NOCHE. El noctambulismo se representa por la tendencia a realizar actividades durante la noche, en especial si son de las que se realizan durante el día. Esto afecta más a los adolescentes ya que sus ritmos cambian y se retrasa el momento en que se van a dormir. Un aspecto que no favorece a los noctámbulos es mirar la tele, jugar videojuegos o estar con la computadora justo antes de irse a la cama. Estas rutinas deben cambiar y realizarse, por ejemplo, los fines de semana. El doctor Eduard Estivill, neurofisiólogo, especialista Europeo en Medicina del Sueño y Director de la Unidad del Sueño del Hospital General de Cataluña, explica a LaVanguardia.com que “si los niños no descansan las horas necesarias, esto puede afectar a, por ejemplo, su estatura, ya que cuando dormimos fabricamos la hormona del crecimiento y la misma puede verse afectada si no dormimos las horas adecuadas”. Otros problemas pueden ser falta de concentración, problemas de aprendizaje o dificultades para entender las emociones de los demás.