DESPRENDERSE

PARA SER FELIZ

A través de las enseñanzas de la famosa autora Marie Kondo, te proponemos librarte de lo que no sirve en tu hogar y dominar el caos en apenas una semana. ¡Descubrí cómo!

En el norte de Europa, la así llamada limpieza primaveral es un proceso de un día (o varios) donde la casa recibe una limpieza y ventilación profundas, luego de varios meses de estar cerrada por el invierno. Y al dar vuelta la casa, es la gran ocasión para ordenar y desechar aquello que ya no se usa y que quizá jamás se vuelva a usar. En Inglaterra esta práctica se denomina decluttering, algo así como ordenar el caos, desechar lo superfluo y mantener lo esencial. La japonesa Marie Kondo, autora del best seller “La Magia Del Orden”, reconoce que la primavera le da nuevas energías para ordenar la casa y todos los aspectos de la vida. Descubrí esta técnica basada en sus conceptos para reagruparte, reordenarte… ¡y recomenzar a nuevo!

Día 1: Ropero y cómoda. De una: vaciá todo tu placard. Examiná tu ropa de abrigo: mantené aquello en buen estado y desprendete de aquello viejo, roto o en desuso, sin vacilaciones: ponelo en una bolsa y donalo a una entidad benéfica o a quien pueda servirle. Quedate solamente con lo básico y aquello que sabés que sí te vas a poner. Ahora ordená por colores, sin hacer pilas: enrollá las prendas y alinealas para que sea fácil sacarlas. “Es cuestión de ordenar todo de una vez y hacer que ese orden sea duradero”, subraya la Kondo.

Día 2: Baño y tocador. Atacá los productos de belleza: ¿vas a seguir usando ese spray que te dejaba el pelo como sucio? ¿Y esa lápiz labial casi negro que solo usaste en Halloween? ¿Y ese jabón que te regalaron en navidad pero nunca abriste? Tirá todo eso y los frascos sin usar durante meses, o aquellos vencidos. Tirá ruleros, cepillos, peines rotos y, en suma, todo lo viejo y nunca usado.

Día 3: Biblioteca y escritorio. Los apuntes de la facultad, revistas viejas de tu adolescencia, folletos, diarios, agendas de hace años: todo lo que ya no leas ni uses, al contenedor de papeles en la calle. Luego pasá a los objetos pequeños: lapiceras, calendarios, adornos que juntan polvo… “Solo existen dos razones para no deshacerse de un objeto: un enganche con el pasado o miedo ante el futuro”, sentencia Kondo. Ante la duda, tiralo. Eliminá también los duplicados: no necesitás siete cuadernos de notas, con uno basta. En cuanto a pendrives, cables y cargadores, todo bien ordenado en una linda caja.

Día 4: Cocina y alacena. Tirá las conservas vencidas. Barré con las especias que no uses y dáselas a quien las pueda utilizar. Idem con vasos, platos, fuentes y sartenes en desuso, y si nunca hacés bizcochuelo, tampoco guardes los moldes: todo esto regalalo o donalo, pero no lo mantengas en casa.

Día 5: Tu cartera. Es increíble la cantidad de artículos que una mujer puede atesorar en tan poco espacio. Tickets viejos de alguna compra en DIA, encendedores gastados, lapiceras sin tinta, pañuelos de papel sin bolsa… Tirá lo que ya no sirve y luego limpiá tu cartera por dentro y por fuera; luego volvé a meter solo lo imprescindible para pasar unas horas fuera de casa. Tus hombros y tu espalda lo agradecerán.

Día 6: El auto. El baúl y la guantera son lugares donde el caos suele reinar. Revisalos y tirá lo que no sirva: tickets del estacionamiento, caramelos viejos, recibos del seguro de hace diez años… Ahí tiene que estar, ordenada y en buen estado, toda la documentación del auto. Y pasá a fondo la aspiradora por las alfombrillas y entre los asientos, en especial si tenés niños.

Día 7. PC, tablet y laptop. Armate de paciencia y borrá e-mails, whatsapps, fotos y mensajes antiguos. Planteate si es necesario almacenar en discos duros docenas de películas que bajaste o copiaste y que necesitarías años de tiempo para volver a ver. Tanta información puede que no ocupe espacio vital en tu casa, pero genera ansiedad.

TIP DIA: Una clave del método de Marie Kondo se basa en estos dos puntos: guardar todos los objetos del mismo tipo en el mismo sitio y no dispersar los espacios de almacenamiento. Además, propone solo dos maneras de ordenar las pertenencias: por tipo de objeto y por persona. Nunca se debe mezclar porque así se logrará el espacio que se necesita para comenzar una vida llena de armonía.