COMO MANTENER TU

MEMORIA ÁGIL Y ACTIVA

Marzo es sinónimo de volver a empezar: los chicos vuelven a la escuela, los grandes al trabajo y al ritmo veloz, estresante e intenso de la vida cotidiana, con mil y una actividades que atender y recordar. Es posible entonces que, de vez en cuando, olvidemos algún dato, algún nombre, alguna dirección… Es natural: a medida que envejecemos, nuestra memoria a veces parece empeorar. ¡Pero no tiene por qué hacerlo! Estos sencillos consejos te van a ayudar a mantener tu memoria fresca y nítida -a cualquier edad- y mejorarla en cualquier momento.

Hacé un cuaderno de memoria. Ni siquiera una costosa agenda: basta con un simple cuaderno para ayudarte a organizar y planificar los detalles menores de tu vida. Llenalo con listas de tareas para el día, la semana y el mes. Este cuaderno puede convertirse en un archivo portátil para números telefónicos, direcciones, cumpleaños, información médica, mensajes telefónicos, pensamientos inspiradores, recetas, lo que sea. Tenelo siempre a mano y si no es posible, llevá una libretita chica para anotar la información que luego podrás transferir a tu cuaderno. ¿Por qué un cuaderno y no un celular, por ejemplo? Porque el hecho de escribir algo ayuda a fijarlo en tu memoria. Y lo más importante: hacete la costumbre de mirar tu cuaderno varias veces al día.

Hablate en voz alta. Decíte: «Estoy subiendo las escaleras para buscar mis anteojos. Me estoy guardando el ticket de estacionamiento para validarlo luego. Voy a DIA a comprar leche, pan, yerba y huevos». Si se te ocurre una gran idea mientras estás en la ducha, repetila varias veces en voz alta para recordarla. Otro buen truco es tener a mano un grabador (en tu celular, p.ej.) para grabar las cosas que necesita recordar.

Hacé repeticiones. Una de las razones por las cuales quienes desean memorizar algo lo repiten una y otra vez es porque la repetición es un mecanismo que parece funcionar para la mayoría de la gente. ¿Necesitás recordar el nombre de alguien que acabás de conocer? Un buen truco es repetir su nombre al saludarlo, mirándolo a los ojos mientras le das la mano.

Colocá cartelitos recordatorios en su casa, oficina y automóvil. Nada complicado, todo al grano y dedicado a las pequeñas grandes tareas que hay que cumplir. «¡Acordate de sacar la basura!», “Tenés hora con el dentista el jueves a las 9 am”, “Llamá a tu mamá”, “Hacé revisar la suspensión”, etc.

Hacete el hábito de mantener las cosas donde las necesitás. Las llaves junto a la puerta de calle, el paraguas enganchado en un bolsillo de tu abrigo (cuando estás fuera de casa), las gotas para los ojos en el cajón de tu mesita de luz, etc. Y por supuesto, registrá estos lugares en tu cuaderno de memoria.

Ejercitá tu mente. Leer, tocar la guitarra, hacer crucigramas, resolver sudokus, ver programas de preguntas y respuestas, jugar a las cartas o al ajedrez; estas actividades, entre otras que estimulan la mente, ayudan a mantener el cerebro activo y agudo.

Ejercitá tu cuerpo. La alimentación y el deporte son dos de tus mejores aliados. Una de las maneras más efectivas de mejorar tu memoria es mantenerte en forma. ¿Por qué? El ejercicio aumenta el flujo de sangre al cerebro. Por su parte, los alimentos ricos en vitaminas antioxidantes A, C y E son especialmente beneficiosos para la salud del cerebro y, por ende, para la memoria. También el pescado azul (como el atún), rico en ácido fólico, es un alimento muy recomendado.

Comprendé tu propio estilo de aprendizaje. La mayoría de las personas son aprendices visuales, es decir que recuerdan mejor lo que ven; estas son quienes se benefician al máximo de los cuadernos de memoria y los cartelitos. Otros son aprendices auditivos, recordando mejor lo que escuchan; les resulta más efectivo hablar en voz alta o usar un grabador. Otros son aprendices kinestésicos, que recuerdan mejor aquello que experimentan; se beneficiarán más al escribir cosas o directamente haciéndolas. Conocer e identificar tu tendencia ayudará a escoger el sistema más adecuado para que tu memoria funcione con la máxima eficiencia. ¡Y será más eficaz todavía si podés usar los tres modos de aprendizaje!

TIP DIA: Minimizá las distracciones. «Siempre que queremos memorizar algo nuevo debemos ser conscientes de que estamos prestando atención sólo a eso. Que la atención esté orientada a la fuente del estímulo y no a otra cosa», explicó a La Nación Carolina Feldberg, neuropiscóloga de INEBA . «Si estamos cansados, estresados, bajoneados, es más difícil. La atención es como una linterna en un cuarto oscuro. Si no apuntamos hacia nuestros pensamientos y lo que estamos sintiendo, esa información que vamos a recibir del exterior no va a ingresar y no la vamos a poder traer al presente cuando la necesitemos», graficó. «Atención y significado son claves en el momento de recordar la nueva información. Si vamos a recibir una nueva información, todos los otros estímulos, como puede ser la televisión prendida, se deben apagar, poner a un costado y enfocar en lo nuevo», concluyó la especialista.