5 MITOS (Y REALIDADES)

DE LA DIETA GLUTEN-FREE

Si te diagnosticaron la enfermedad celíaca, el panorama está claro: tenés que llevar una dieta sin gluten. Pero si no padecés esta condición e igualmente abrazaste esta dieta, ¿sabés de veras por qué lo estás haciendo? Hay muchas razones válidas, pero otras no tanto: lo cierto es que la desinformación y los mitos que rodean al gluten pueden evitar que tengas un estilo de vida equilibrado y una dieta saludable.

¿Qué era eso del gluten? Recordemos que se trata de una proteína compleja que se encuentra en el trigo, avena, cebada y centeno y deben evitarlo sí o sí quienes padecen la enfermedad celíaca, un trastorno genético autoinmune que daña el intestino delgado y causa síntomas como cansancio, distensión abdominal y alteración del ritmo intestinal. Otra gente tiene sensibilidad al gluten, que no es lo mismo que la celiaquía. El hecho es que debido a la tonelada diaria de información que recibimos, alguna acertada y otra no, mucha gente (que no padece esta enfermedad) elimina el gluten de su alimentación porque suponen que esto ayudará a aumentar su energía, perder peso, eliminar dolores de cabeza o inflamación o a lidiar con otras enfermedades… Así las cosas, las dietas sin gluten -verdaderas o falsas- estuvieron de moda en los últimos 2 o 3 años. Pero no todos las necesitan: te invitamos a conocer algunos de los mitos que las rodean y la verdad detrás de los mismos.

La intolerancia al gluten puede autodiagnosticarse. Falso. Debido a que la intolerancia al gluten puede presentarse a través de una amplia variedad de síntomas, es tentador para muchos atribuir sus dolores de estómago, migrañas y fatiga a algo que está de moda en los blogs de salud, revistas y tiendas online en todas partes: el gluten. Pero nunca te precipites: “No es aconsejable hacer una dieta libre de gluten si no hay indicación médica”, explicó a DIA Georgina Alberro, médica nutricionista experta en enfermedad celíaca y autora de varios libros. Y amplía: “Llevar adelante una dieta sin TACC por elección y sin seguimiento profesional podría llevar a padecer déficits nutricionales y enmascarar un posible diagnóstico de enfermedad celíaca”.

La dieta sin gluten es extremadamente limitada. Falso. No tenés que renunciar al pan, pasta, pizza o pasteles si estás haciendo esta dieta. Si bien el centeno, la avena, la cebada y el trigo están prohibidos, aún podés disfrutar de otros granos como el arroz, el mijo, el maíz, la quinoa o el sorgo, así como papas, nueces, almendras, porotos y muchos productos frescos para que nunca te quedes sin ingredientes ni pases hambre. Hoy la mayoría de los alimentos envasados llevan el sello “Sin TACC” en su etiqueta, pero vale la pena hacerse un hábito de revisar siempre la lista de ingredientes.

El gluten solo se encuentra en el pan y la pasta. Falso. Puede encontrarse en numerosos alimentos procesados tales como fiambres, queso azul, salsa de soja, aderezos para ensaladas, té en saquitos, salsas, condimentos, salchichas, cerveza y caldo en cubitos, entre otros. Si tenés enfermedad celíaca y necesitás evitar el gluten, fijate bien que lo que compres tenga una etiqueta que diga «sin TACC”, incluso aunque parezca que ciertos alimentos no tengan ninguna relación con el trigo.

La dieta sin gluten es 100% más saludable. Falso. O mejor dicho, no necesariamente cierto. Una dieta gluten-free puede ser tan poco saludable como cualquier otra. Debido a que muchos alimentos se sirven con la etiqueta “sin gluten”, da la impresión de que son más saludables de lo que realmente son. Pero la verdad es que un postre sin gluten, por ejemplo, sigue siendo un postre cargado de azúcar, así que hay que ser consciente de lo que estás comprando.

La dieta sin gluten te hace bajar de peso. Falso. Mucha gente cree que abandonar el gluten les hará obtener un cuerpo de modelo. Pero no hay datos concretos que apoyen la idea de que sustituir las versiones sin gluten de pastas, panes y otros carbohidratos garantiza la pérdida de peso. Adelgazar con una dieta sin gluten generalmente puede atribuirse a sustituciones más saludables de alimentos integrales (por ejemplo, reemplazar alimentos glutinosos con carnes magras, frutas y verduras) y no a la ausencia de gluten.

La dieta sin gluten puede causar deficiencias nutricionales. Eliminar el gluten de tu dieta puede llevar a una disminución en tus aminoácidos, vitaminas B y niveles de hierro debido a la falta de alimentos fortificados. Sin embargo, una dieta rica en frutas, verduras, proteínas, legumbres, quinoa y cereales integrales sin gluten, como el mijo, debería proveer más que suficiente fibra, hierro, aminoácidos y vitaminas B para compensar esto. No dejes de consultar para asegurarte de que sea la dieta que sigas, consumas todos los nutrientes y vitaminas necesario.

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