10 TIPS PARA

PASEAR A TU PERRO

Tener una rutina regular de paseo tiene una amplia gama de beneficios. Desde ayudar a que vos y tu perro logren un ritmo cardíaco y peso saludables, hasta lograr que tu mascota logre tolerar a otros canes e interactuar con ellos. Tener a tu perro bien entrenado facilitará las cosas para ambos y por supuesto, para los demás transeúntes. Para prevenir desbordes y que ambos vuelvan al hogar tan felices como salieron, te traemos estas sencillas sugerencias.

1. Alentá a tu perro (cuando corresponde). La única forma infalible de progresar cuando se trata de entrenar a un perro es felicitarlos cuando hacen algo bien. Especialmente si es de los que tiran con fuerza de la correa, asegurate de elogiarlo cuando la correa se afloje. Conviene llevar algún puñado de premios de entrenamiento (cualquier golosina para perros) para recompensarlo cuando no tire de la correa: el animal comenzará así a darse cuenta de que las cosas buenas llegan cuando no hay desbordes ni prisas.

2. Usá una correa corta. Si apenas estás comenzando el proceso de entrenamiento de tu perro, lo recomendable es comenzar con una correa corta para que se acostumbre a caminar a tu lado. Cuanto más corta sea la correa, más control tendrás durante la caminata, evitando que tu perro se meta en problemas con otros animales o personas.

3. Si tu perro es inquieto, usá un arnés o pretal suave. Si tenés un cachorro fuerte que está ansioso por estar en movimiento, te asombrará cuánto ayuda a controlarlo un arnés; tirar fuerte del collar puede dañar la tráquea del perro, ya que ejerce una presión constante sobre la garganta y el cuello. Al colocárselo en el pecho, el arnés o pretal previene ese riesgo. Conseguí uno y ponéselo a tu perro cada vez que lo saques. Aunque tu mascota inicialmente puede sentirse inquieta, en poco tiempo comenzará a asociar el arnés con la alegría de salir a pasear.

4. No tironees de la correa. Si tenés un perro curioso al que le gusta detenerse y husmear todo cada cinco pasos, ayudalo a romper ese hábito. No ofrezcas a tu perro un regalo como motivación para seguir adelante cada vez que se detienen: mostrale en cambio que eso está permitido, pero solo durante cierto tiempo. Dejalo que investigue unos segundos y luego dale una palmadita o un silbido para retomar el paseo.

5. Salí a pasear con tiempo. Si tu perro es todavía cachorro, no hace falta una caminata tan larga como para desanimarlo o agotarlo pero tampoco tan corta: hay que asegurarse de tener tiempo suficiente para que el animal disfrute del aire libre. El tiempo ideal para un buen paseo es de veinte minutos de caminata y otro tanto para que el perro pueda retozar en algún espacio verde.

6. Una buena caminata merece un premio. Después de un paseo exitoso, recompensá a tu perro con elogios, algún bocadito y unos mimos. Podés incluso programar tus paseos para que terminen justo antes de la hora de comer; de ese modo, el premio de tu perro será siempre un plato de comida y un gran bol de agua. Atención: luego del paseo, controlá que tu perro se hidrate bien. Si planeás caminatas largas, llevá una botella de agua y un bol para que beba. Independientemente de los horarios de comida, tu perro siempre debe tener a mano un bol con agua fresca.

7. Hacé del paseo un hábito. La práctica logra la perfección: salir a pasear a la misma hora todos los días ayudará a tu mejor amigo a incorporar la rutina y manejarla de la mejor manera. Los perros que no hacen suficiente ejercicio pueden aburrirse y ser destructivos, por lo que una caminata regular puede alentar a tu perro a comportarse mejor y sentirse más feliz en el hogar.

TIP DIA: Un paseo regular ayudará a mantener buenos hábitos saludables, tanto para vos como para tu perro, y no sólo eso: la ciencia reveló una nueva razón para que el perro sea nuestro mejor amigo. Según un estudio realizado entre 5200 propietarios de perros y publicado en la Harvard Health Publication, el cual reprodujo Infobae, tener una mascota reduce el riesgo de padecer enfermedades del corazón. Los resultados mostraron que quienes sacaron a pasear sus mascotas tuvieron en promedio un estado físico un 54% mejor que aquellos que preferían que otro lo hiciera. ¿La razón? El perro puede tornarse un motivo para realizar ejercicio sin ser consciente de que se lo está haciendo. Además, el estudio demostró que la actividad física se incrementa no bien se adopta un perro.