10 hábitos para

NO ENFERMARTE NUNCA

La mayoría de los secretos para tener una buena salud no son secretos en absoluto, sino puro sentido común, como por ejemplo evitar el contacto con bacterias y virus en la escuela y el trabajo. Sin embargo, hay otras soluciones muy sencillas de implementar que te ayudarán a sentirte mejor en cuerpo y alma al tiempo que prevenís gripes, resfríos, gargantas irritadas y narices goteantes, como los hábitos que te proponemos a continuación.

  1. COMÉ VEGETALES VERDES

Las verduras verdes (brócoli, espinacas, acelga, repollitos de Bruselas, etc.) son ricas en vitaminas que ayudan a mantener una dieta balanceada y apoyan un sistema inmunológico saludable. De acuerdo con un estudio reciente, el consumo de hojas verdes envía una señal química al cuerpo que estimula proteínas específicas de la superficie celular, necesarias para una función eficiente del sistema inmunológico.

 

  1. LAVATE LAS MANOS A MENUDO

Todo lo que tocamos puede tener gérmenes. Esto incluye picaportes, teclados, dinero, pasamanos de escaleras, útiles escolares o laborales, etc. Para prevenir enfermedades ingresen al cuerpo, la solución es sencilla: lávate las manos con frecuencia. Esto es muy importante de recordar cuando estés manipulando vegetales o tocando tu cara. Un tip útil es llevar siempre con vos una botellita de alcohol en gel y usarla cuando estás en lugares públicos y no tenés dónde lavarte las manos.

 

  1. OBTENÉ VITAMINA D

Las deficiencias en la vitamina D pueden provocar síntomas como un crecimiento óseo deficiente, problemas cardiovasculares y un sistema inmunitario débil. Los alimentos ricos en esta vitamina incluyen las yemas de huevo, los champiñones, el salmón, el atún enlatado y el hígado de vaca.

 

  1. MANTENETE EN MOVIMIENTO

Mantenerse activo siguiendo una rutina de ejercicio regular, como caminar tres veces a la semana, hace más que mantener tu cuerpo delgado y en forma. El ejercicio regular también mantiene las enfermedades crónicas a raya, reduce el estrés y acelera la producción de los glóbulos blancos que combaten las enfermedades, lo que ayuda al cuerpo a combatir el resfriado común

 

  1. DORMÍ LO SUFICIENTE

Dormir adecuadamente es extremadamente importante si has tenido exposición a un virus, según un estudio de la publicación científica estadounidense Archives of Internal Medicine. Los participantes adultos sanos que durmieron un mínimo de ocho horas diarias durante un período de dos semanas mostraron una mayor resistencia al virus. Aquellos que dormían siete horas o menos cada noche tenían aproximadamente un 3% más de probabilidades de desarrollar el virus después de la exposición. Una razón puede ser que durante largos períodos de sueño el cuerpo libera un tipo de proteínas llamadas citoquinas, que ayudan a combatir las infecciones.

 

  1. EVITÁ EL ALCOHOL

Una nueva investigación muestra que beber alcohol puede dañar las células dendríticas del cuerpo, un componente vital del sistema inmunológico. Un aumento en el consumo de alcohol con el tiempo puede aumentar la exposición de una persona a infecciones virales y bacterianas.

 

  1. RELAJATE

Durante años, los médicos sospecharon que había una conexión entre el estrés mental crónico y la enfermedad física. De acuerdo con un estudio de 2012, encontrar una forma efectiva de regular el estrés personal puede contribuir en gran medida a mejorar la salud general, como practicar yoga o meditación.

 

  1. AGREGÁ COLOR A TUS COMIDAS.

¿Tiene problemas para recordar comer frutas y verduras en cada comida? Cocinar con todos los colores del arco iris te ayudará a obtener una amplia gama de vitaminas, como la vitamina C. Si bien no hay evidencia de que la vitamina C pueda reducir la gravedad o la duración de la enfermedad, recientes estudios han comprobado que puede ayudar al sistema inmunológico a prevenir resfriados y gripes, especialmente en aquellos que están estresados.

 

  1. SOCIALIZÁ

Los médicos han visto durante mucho tiempo una conexión entre la enfermedad crónica y la soledad, especialmente en personas que se están recuperando de una cirugía cardíaca. Algunas autoridades sanitarias incluso consideran el aislamiento social como un factor de riesgo para enfermedades crónicas.

 

  1. EVITÁ EL HUMO DEL CIGARRILLO

Fumar es un factor de riesgo conocido para varias enfermedades, como el cáncer, el asma y las infecciones respiratorias. Inhalar humo de segunda mano también puede aumentar el riesgo de desarrollar estas condiciones. Por otro lado y según un estudio europeo de 2018, quienes fuman o inhalan regularmente el humo del cigarrillo también tienen más probabilidades de experimentar síntomas severos cuando se resfrían o contraen gripe.

TIP DIA: Prestá atención al clima. Y a la ropa que uses también, por supuesto. “Los cambios bruscos de temperatura están asociados a alteraciones en la inmunidad celular, lo que predispone a una persona con potencialidad de enfermarse a padecer cualquiera de estas enfermedades”, explicó a Clarín el doctor Sergio Sarquis, médico clínico del Instituto Loria – Dr. Enrique Rossi, y redondea el concepto: “Por lo tanto, es ideal evitar cambios bruscos de temperatura abrigándose al salir a temperaturas bajas y desabrigándose en los ambientes cálidos, como oficinas, negocios calefaccionados o departamentos con loza radiante. Tampoco se debe salir a la calle recién bañado y mojado, porque el enfriamiento bajará sus defensas”.